Los datos una cohorte prospectiva del Reino Unido permiten identificar las características de la COVID-19 a partir de los datos de 16.749 pacientes hospitalizados

Estudios COVID-19
7 mayo 2020 | Centro Cochrane Iberoamericano


Mensajes clave

  • Una cohorte prospectiva coordinada por el consorcio de investigación ISARIC ha descrito los resultados de 16.749 pacientes hospitalizados como consecuencia de la COVID-19 en 166 hospitales del Reino Unido. En esta cohorte, un tercio de los pacientes fallecieron, porcentaje que fue mayor entre los pacientes que requirieron cuidados intensivos o ventilación mecánica.
  • La cohorte observó un riesgo de muerte mayor en los hombres, aumentando claramente con la edad, y entre aquellos con comorbilidad.
  • Por otro lado, la cohorte identificó tres agrupaciones de síntomas, entre los cuales destacó el respiratorio. Destacó una proporción de pacientes que únicamente mostraron únicamente síntomas asociados a virus entéricos, siendo un cuadro que podría pasar desapercibido y comportar un riesgo de contagio a otras personas.

Se han difundido los resultados de un estudio que describe las características clínicas de la primera y más amplia cohorte europea de pacientes infectados de la COVID-19 [1]. Se trata de una cohorte prospectiva de 16.749 pacientes británicos coordinada por un consorcio de investigación (ISARIC4C) con una subvención del UK Research and Innovation. Este consorcio se creó para planificar estudios en situaciones de brotes epidemiológicos a gran escala tras la imposibilidad de dar una respuesta puntual durante la pandemia de gripe en 2009. Esta cohorte prospectiva representa al 15% de casos COVID-15 diagnosticados en el Reino Unido, y el 28% de los hospitalizados.

El estudio contó con la participación de un equipo muy amplio de personas, cerca de 2500, que reclutaron y recogieron los datos en 166 hospitales en Inglaterra, Escocia y Gales. Los datos se extraían de las historias clínicas de los pacientes con una confirmación de COVID-19 durante todo el episodio de hospitalización y se registraban en una base de datos central. Los datos se analizaban cada 30 minutos con el lenguaje de programación R y se informaban en un sitio web para consulta de agencias públicas y grupos de asesores gubernamentales. El análisis de los datos consistió en una regresión de acuerdo a un modelo de los riesgos proporcionales de Cox en el que se exploró la asociación de la edad con la mortalidad hospitalaria ajustado a la edad y comorbilidades de los pacientes.

Uno de los resultados más destacables del estudio es que un tercio de los pacientes hospitalizados falleció, siendo los hombres más ancianos y aquellos con obesidad los que mostraron una peor supervivencia. 

La mediana de edad de los pacientes fue de 72 años (rango IQ 57 a 82 años, solamente el 2% fueron menores de 18 años), con una proporción notable de hombres (60%), habían sufrido sintomatología con una mediana de cuatro días antes del ingreso (rango IQ 1 a 8 días), y tuvieron una estancia mediana de siete días (rango IQ 4 a 12). Aunque el 47% no tenía ninguna comorbilidad documentada, casi un tercio de los pacientes sufría de patología cardíaca crónica, seguido de otras como la diabetes y enfermedad pulmonar crónica (20%), o asma (14%).

Una proporción pequeña de pacientes no reportó síntomas (4%) y entre los que lo hicieron, los más frecuentes fueron la tos (70%), la fiebre (69%) y la dificultad para respirar (65%) que se manifestaron con un alto grado de solapamiento entre ellos. De hecho el equipo de investigación identificó tres grupos de sintomatología: respiratorio, musculo esquelético (fatiga, dolor en las articulaciones) y asociado a virus entéricos (dolor abdominal, vómitos y diarreas). Un tercio de los pacientes manifestó este último grupo en el momento del ingreso, casi siempre asociado a los síntomas respiratorios. Sin embargo, en un 4% de los pacientes fueron los únicos síntomas recogidos, presentando un cuadro que podría, por tanto, pasar desapercibido, y comportar un riesgo de contagio.

El 17% de los pacientes ingresaron en una unidad de cuidados intensivos o de alta dependencia, entre los cuales solamente un tercio había recibido el alta al final del estudio y el 45% falleció. Entre los pacientes que recibieron ventilación mecánica (con una mediana de edad más joven que el del total de la cohorte (61 años (rango IQ 52 a 69 años)), solamente fueron de alta el 20%, mientras que fallecieron el 53%.

Aunque en la publicación se insiste en que el resultado no debe tomarse como una regla de predicción clínica, la edad de los pacientes mostró una alta correlación con la supervivencia. El riesgo de morir aumentó en las diferentes franjas de edad, de manera muy significativa a partir de los 70 años. Los pacientes con enfermedad cardíaca, pulmonar o renal crónica, cáncer, obesidad o demencia tuvieron un mayor riesgo de morir.

Este estudio muestra la importancia de las estrategias de investigación coordinadas que permiten reaccionar puntualmente en una situación como la actual, ofreciendo una visión representativa sobre cómo se comporta la enfermedad de la COVID-19, identifica aquellas personas expuestas a un mayor riesgo y permite realizar una mejor planificación de recursos. Por otro lado, el diseño de estudio no permite conocer aspectos como el del impacto de los tratamientos recibidos por los pacientes o explorar tendencias temporales o el impacto de otras variables de confusión.

Referencias

[1] Docherty AB, ISARIC4C Investigators. Features of 16,749 hospitalised UK patients with COVID-19 using the ISARIC WHO Clinical Characterisation Protocol. medRxiv preprint doi: 10.1101/2020.04.23.20076042, 28 abril 2020.