La inteligencia artificial puede acelerar la elaboración de revisiones sistemáticas, pero no siempre es la mejor opción. En una nueva entrada de su blog, Cochrane explica qué aspectos deben evaluarse antes de decidir si utilizar una herramienta de IA y en qué situaciones es preferible no hacerlo.
La organización recuerda que los investigadores siguen siendo los responsables últimos de su trabajo y que el uso de la IA solo es aceptable cuando no compromete el rigor metodológico, se informa con transparencia y mantiene siempre la supervisión humana.
Entre los aspectos que recomienda evaluar figuran la finalidad de la herramienta, la calidad de los datos con los que ha sido entrenada, la existencia de estudios independientes que validen su rendimiento, su transparencia y el cumplimiento de los requisitos legales y éticos. La ausencia de evidencia sólida, la falta de validación o unas condiciones de uso poco claras son algunas de las razones para descartar su utilización.
Cochrane señala además que, por el momento, todas las herramientas basadas en modelos de lenguaje e IA generativa requieren medidas adicionales de control, ya que sus resultados deben verificarse por personas o validarse específicamente dentro de cada revisión. La organización también destaca iniciativas como el proyecto CESAR, que está evaluando distintas herramientas de IA en revisiones Cochrane para establecer criterios objetivos sobre cuándo su rendimiento es suficientemente fiable.