Una revisión Cochrane halla que los análisis de sangre para detectar signos de cáncer de próstata, lo que se conoce como cribado, posiblemente reducen el riesgo de morir de esta enfermedad. Esto supone un cambio con respecto a la versión anterior de la revisión, que no encontró suficiente evidencia de que el cribado redujera las muertes por cáncer de próstata.
El cáncer de próstata es uno de los más frecuentes en hombres. La detección temprana por cribado es motivo de debate desde hace tiempo, y los expertos no se ponen de acuerdo sobre si los beneficios compensan los riesgos de sobrediagnóstico y sobretratamiento.
Un beneficio modesto pero relevante
El equipo de la revisión analizó datos de seis ensayos con casi 800 000 participantes de Europa y Norteamérica. Los autores observaron que el cribado con un análisis de sangre de PSA (antígeno prostático específico) podría prevenir la muerte por cáncer de próstata en 1 de cada 1000 hombres cribados. Pero al analizar solo la evidencia más reciente y fiable (un gran ensayo que hizo un seguimiento a 162 241 hombres durante 23 años) observaron que probablemente la prevenía en 2 de cada 1000. Dicho de otro modo, se necesitaría invitar a un cribado a 500 hombres para prevenir una muerte por cáncer de próstata.
Philipp Dahm, autor sénior de la revisión:
Con los nuevos datos disponibles, podemos afirmar con certeza moderada que el cribado de PSA reduce las muertes por cáncer de próstata en hombres con una esperanza de vida suficiente
"Con los nuevos datos disponibles, podemos afirmar con certeza moderada que el cribado de PSA reduce las muertes por cáncer de próstata en hombres con una esperanza de vida suficiente", afirma Philipp Dahm, autor sénior de la Universidad de Minnesota. "Esto apunta a que, para el paciente adecuado (alguien informado, con buena esperanza de vida y que comprende todas las implicaciones del cribado), ahora hay una base razonable de pruebas en la que basar una conversación sobre el cribado del PSA. Esto representa un cambio importante en la evidencia para que quienes elaboren guías y políticas en el futuro la tengan en cuenta".
Los estudios incluidos en la revisión no evaluaron sistemáticamente el efecto sobre la calidad de vida, como las complicaciones de las biopsias, la disfunción sexual y los problemas urinarios. Los autores destacan que otros estudios que no se incluyen en esta revisión, como el ensayo ProtecT, abordan los efectos perjudiciales relacionados con el tratamiento y deben ser tenidos en cuenta por las personas responsables de la toma de decisiones.
Detección de cánceres de bajo grado
El riesgo de sobrediagnóstico sigue siendo un tema clave. El cribado detectó alrededor de un 30% más de cánceres de próstata a nivel global, sobre todo en un estadio temprano. La revisión observó que se diagnosticaron unos 36 cánceres más por cada 1000 hombres cribados, para cada 1-2 muertes evitadas. Los autores advierten de que estas pruebas pueden detectar cánceres de bajo grado que podrían no causar síntomas ni daños en toda la vida del hombre, lo que significa que identificarlos puede causar ansiedad y tratamientos innecesariamente agresivos.
Juan Franco, primer autor de la revisión:
No solo tenemos evidencia más sólida a largo plazo sobre la mortalidad, sino que las herramientas disponibles para reducir el daño del cribado, como la resonancia magnética y la vigilancia activa, también han avanzado significativamente
"Queremos dejar claro que no es un apoyo total al cribado universal", afirma Juan Franco, investigador de la Universidad Heinrich-Heine de Düsseldorf vinculado a la Red Cochrane Iberoamericana. "La decisión siempre deben tomarla el paciente y su médico, con un conocimiento absoluto tanto de los posibles beneficios como de los riesgos reales del sobrediagnóstico y el tratamiento innecesario".
Mejores datos, pruebas más sólidas
La anterior versión de esta revisión observó que el cribado de cáncer de próstata no reducía significativamente las muertes por cáncer de próstata, según un metanálisis de cinco ensayos controlados aleatorizados. Esa incertidumbre había sido un factor importante en las decisiones de no introducir programas nacionales de cribado en varios países.
Los autores afirman que los beneficios moderados observados en esta revisión no se deben a un cambio en la evidencia subyacente, sino principalmente a que los ensayos han hecho un seguimiento de los participantes durante el tiempo suficiente para detectar un beneficio en la mortalidad, que antes no había sido posible detectar.
"El panorama ha cambiado considerablemente desde nuestra revisión de 2013", afirma Franco. "No solo tenemos evidencia más sólida a largo plazo sobre la mortalidad, sino que las herramientas disponibles para reducir el daño del cribado, como la resonancia magnética y la vigilancia activa, también han avanzado significativamente".
La revisión también examinó una nueva generación de técnicas de cribado diseñadas para ser más precisas y reducir las biopsias innecesarias, que combinan la prueba de PSA con un análisis de sangre con panel de calicreína y una resonancia magnética. La resonancia y la vigilancia activa son técnicas para detectar cánceres poco activos que no precisan tratamientos agresivos, por lo que reducen los efectos perjudiciales del sobretratamiento. Los primeros datos de los ensayos apuntan a que estos métodos probablemente tienen poco o ningún efecto sobre el diagnóstico del cáncer de próstata, pero es demasiado pronto para saber si salvan más vidas o causan menos daños que las pruebas de PSA solas.
Referencia
Franco JVA, Hwang EC, Jung JH, Vaimberg O, Ilic D, Cleves A, Dahm P. Prostate‐specific antigen (PSA) test for prostate cancer screening. Cochrane Database of Systematic Reviews 2026, Issue 5. Art. No.: CD004720. DOI: 10.1002/14651858.CD004720.pub4